Martes 10 Diciembre 2019

  

 

Comuna 15

  

El fenómeno de las personas en situación de calle es un problema típicamente urbano, relacionado con el desarrollo del capitalismo industrial y periférico. En las últimas décadas, con el auge del neoliberalismo, el problema se ha profundizado con la pauperización de la clase trabajadora y el fin del Estado Social característico de las políticas de bienestar del siglo XX. El problema de la gente que vive en la calle es, por lo tanto, un problema social, históricamente situado. No es producto de la naturaleza. La calle no es un lugar para vivir y está claro que nadie lo desearía, ni es producto de la voluntad de las personas que caen en esa situación.


El problema de las personas en situación de calle es consecuencia de un modelo económico excluyente y un Estado ausente. No es casualidad que desde el 2016, según datos oficiales, las personas que viven en la calle sean un 32% más que en años anteriores. Pero ese es el número estimado “a la baja”. Según estimaciones de organizaciones sociales, viven al menos siete veces más personas que lo que dice el Gobierno. Mauricio Macri en el gobierno destruyó el empleo, principal articulador social, y con él, el tejido social en su conjunto.


Rodríguez Larreta tampoco se hace cargo de las consecuencias que estas políticas generan en la Ciudad. El programa porteño dedicado a contener a la gente en situación de calle, Buenos Aires Presente, sufre desde principio de año un brutal ajuste en sus recursos, según denuncian sus trabajadores: lejos de las 2300 camas que dice tener Larreta, hay sólo cuatro paradores que no superan las 100 camas y además obligan a separar a las familias, que diferencian varones de mujeres y niños. A esta situación de indefensión, tras doce años de gestión macrista, se suma el recorte, la falta de insumos y personal en un programa que desde el vamos resulta insuficiente.


Por eso, ante un Estado ausente, no podemos ser indiferentes. Como muchos otros clubes de la Ciudad, en Agronomía el Club Comunicaciones volvió a ser ejemplo de solidaridad y no se quedó de brazos cruzados ante la ola de frío. La Sub Comisión del Hincha se organizó y en 48 horas juntó gran cantidad de ropa y alimentos, para abrir viernes y sábado de la semana pasada, sus puertas para brindar un plato de comida, abrigo y, fundamentalmente, atención a la gente en situación de calle. Además, salió también a repartir comida por el barrio y acercó ayuda a distintos comedores de la Comuna.


Una vez más queda en evidencia la importancia de que los clubes de barrio cumplan con su rol social. Los clubes no son empresas, y por eso la Sub Comisión del Hincha del Club Comunicaciones rechazó las Sociedades Anónimas Deportivas. Allí donde el Estado no estuvo, apareció el club como articulador de la integración de las personas en situación más vulnerable.


No todo se vende y no todo se compra. El mercado no construye ni escuelas ni hospitales y tampoco es solidario. Por eso nuestras entidades deportivas son las que salen a recomponer el lazo comunitario de la sociedad. Sobre todo cuando falta el Estado, el verdadero responsable del bienestar de todos los argentinos.

                                            Por Nicolás Otero, precandidato a comunero por el Bloque Unidad Ciudadana en el Frente de Tod@s