Lunes 16 Julio 2018

  

 

Comuna 15

  

incineracion de basura

Así lo dispuso la Dra. Elena Liberatori, Jueza del Juzgado de 1° en lo Contencioso y Administrativo de la Ciudad.

 

El 27 de junio, la Dra. Elena Liberatori, Jueza del Juzgado de 1° en lo Contencioso y Administrativo de la Ciudad, en los autos caratulados "FEDERACION DE COOPERATIVAS DE RECICLADO LIMITADA Y OTROS CONTRA GCBA Y OTROS SOBRE AMPARO - AMBIENTAL”, Expte. Nº EXP 12519-2018/0, ordenó disponer la suspensión inmediata de los efectos de la Ley N° 5.966, es decir, suspende la autorización legal para que el GCBA pueda incinerar residuos.

La Ley N° 5.966 fue aprobada el 3 de mayo de 2018 por la Legislatura de la Ciudad. Esta ley modificó la Ley N° 1.854 de Basura Cero  a efectos de autorizar en la ciudad la combustión de residuos sólidos urbanos con recuperación de energía (termovalorización) con independencia del grado de reducción de la cantidad de residuos que son destinados a disposición final a los rellenos sanitarios.

La demanda fue impulsada por la Federación de Cooperativas de Reciclado Limitada, La Cooperativa El Ceibo, La Cooperativa de Trabajo El Álamo, La Cooperativa de Trabajo las Madreselvas, La Cooperativa de Trabajo Reciclando Trabajo y Dignidad, La Cooperativa del Sur, La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), La Asociación por la Justicia Ambiental (AJAM) y la Fundación Greenpeace Argentina, con el patrocinio del equipo del equipo de abogados del Observatorio de Derechos de la Ciudad.

Fundamentos de la sentencia:

1) Las cuestiones ambientales son materia legal (aspecto subjetivo) y tiene dispuesto que el procedimiento legislativo sea el de Doble Lectura.

2) Que el Plan Urbano Ambiental dispone que debe aprobarse un Código Ambiental para poner en marcha las acciones ordenadas en dicho Plan. Sobre la base de esta obligación constitucional incumplida desde el año 1996 ?dictar el Código Ambiental-  tanto por el GCBA y por la Legislatura de la Ciudad, se ha construido la costumbre de que los proyectos que involucran materia o asuntos medioambientales, se legislan por procedimiento común, una verdadera corruptela. Hay que descartar la argucia por la cual se aparta a la Ley 5966 del procedimiento especial de doble lectura ya que el artículo 89 de la Constitución utiliza el conector ?y? entre las palabras ?materias? y ?modificaciones? de lo cual surge que la materia ambiental -que es lo de este caso- puede o no estar codificada pero en ninguno de los casos, quedar por ello exenta del procedimiento especial de doble lectura.

3) Ante la evidencia contundente de que la Ley motivo de análisis ha sido sancionada sin el procedimiento constitucional de la Doble Lectura, de acuerdo a lo informado por la Legislatura, corresponde hacer lugar a la petición cautelar suspendiendo así los efectos de una Ley sancionada sin los requisitos de procedimiento Constitucional.   

La Ley N° 5.966 fue aprobada el 3 de mayo de 2018 por la Legislatura de la Ciudad. Esta ley modificó la Ley N° 1.854 de Basura Cero  a efectos de autorizar en la ciudad la combustión de residuos sólidos urbanos con recuperación de energía (termovalorización) con independencia del grado de reducción de la cantidad de residuos que son destinados a disposición final a los rellenos sanitarios. También modificó sin decirlo explícitamente la Ordenanza N° 39.025 "Código de Prevención de la Contaminación Ambiental" que prohíbe la instalación de incineradores por parte del GCBA.

En virtud de la gravedad de esta decisión para el ambiente, la salud de la ciudadanía, y el trabajo de las cooperativas de cartoneros y recicladores, y de las graves falencias constitucionales producidas durante la discusión parlamentaria de este proyecto que no cumplió, entre otras cosas, con la participación ciudadana obligatoria que establece la Constitución a través del llamado a audiencia pública en un proceso de doble lectura.

Riesgos incineración basura

La incineración de residuos es defendida por algunas personas, instituciones y grupos de opinión argumentando su capacidad de producir energía a partir de su combustión (ahora la llaman valorización energética); pero, de hecho, la incineración transforma los residuos en gases, partículas en suspensión, aguas contaminadas, cenizas y escorias; estos productos resultantes son más tóxicos que los residuos originales, es decir, la incineración no “elimina” los residuos sino que los concentra.

Los productos o residuos resultantes de la incineración se pueden dispersar por el medio ambiente: el aire, el suelo y el agua y, a través de este medio, llegar a los alimentos y las personas. Las cenizas de los filtros se deben llevar a vertederos de residuos peligrosos. La normativa vigente permite la utilización de las escorias en la fabricación de cemento o en obra pública, pese a que no se controlan las dioxinas, furanos y otros Compuestos Orgánicos Persistentes (COPs). La incineración también genera aguas contaminadas de los sistemas de lavado de la depuración de gases que es preciso tratar.

Además, estos productos resultantes de la incineración contienen partículas en suspensión, muchas de ellas de medida muy pequeña (ultrafinas) que pasan fácilmente a los pulmones y de allí a la sangre. Entre estas partículas se encuentran: metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, dioxinas y furanos, dióxidos de azufre, monóxido y dióxido de carbono y otros compuestos transportados por ellas. La mayoría de estos productos son tóxicos, tienen efectos cancerígenos y teratógenos además de formar parte de la etiología de muchas enfermedades, unas conocidas y otras emergentes, incluso a bajas concentraciones, por causa de su bioacumulación y su persistencia en el organismo.

Aun cuando las nuevas incineradoras e industrias cementeras que han empezado a incinerar residuos urbanos, incorporaran mejoras tecnológicas en los sistemas de retención de partículas y contaminantes, hay que tener presente que, independientemente de la tecnología adoptada (de parrillas, de cama fluidizante, de tambor rotatorio, etc) se producen miles de sustancias contaminantes nuevas, de las que solamente el 10-20% son conocidas. Su formación depende, entre otros, del material que se destina a la combustión, de la temperatura registrada y de la mezcla totalmente casual de las substancias en los hornos. Desde este punto de vista los residuos municipales pueden ser los más peligrosos por la extrema heterogeneidad que los caracteriza.

Los dispositivos de control de la contaminación de todos los procesos de incineración capturan y concentran los contaminantes, pero no los “eliminan”, y así, aunque no hubiera incidentes en estos dispositivos, los contaminantes son transferidos a otros medios. Aunque se utilice la mejor tecnología de filtraje y depuración sabemos que puede haber roturas y accidentes, y más a medida que la instalación va envejeciendo. Hay antecedentes suficientes de vertidos graves de contaminantes a la atmósfera.

 

Fuente: Observatorio de Derechos de la Ciudad