Miércoles 17 Julio 2019

  

 

Comuna 15

  

Lucas Garibaldi tiene 37 años, es Ingeniero Agrónomo y Doctor en Ciencias Agropecuarias, egresado de la Escuela para Graduados Alberto Soriano (EPG) de la FAUBA. Actualmente trabaja como docente en el Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la Facultad de Agronomía de la UBA, investigador del CONICET, y Profesor en la Universidad Nacional de Río Negro. Hace muy poco recibió uno de los premios más importantes para un científico argentino: el Premio Houssay 2017, otorgado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

 

Los premios Houssay están dirigidos a investigadores que hayan desarrollado la mayor parte de su actividad en el país y, a su vez, contribuido de manera sobresaliente a producir nuevos conocimientos, a generar descubrimientos de impacto social, impulsar innovaciones tecnológicas orientadas al sector productivo, y a la formación de recursos humanos. Lucas Garibaldi se ha destacado por sus aportes a la biología de la conservación en relación con los servicios ecosistémicos, en particular la polinización, y las opciones de intensificación ecológica de la producción agropecuaria.

-Comenzaste muy joven en la docencia universitaria…

-Sí, participo ininterrumpidamente desde los 18 años, en ambos cuatrimestres. Contribuyo activamente con la formación de recursos humanos de grado y posgrado, la gestión institucional y la evaluación académica. He trabajado fuertemente en la creación del Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD, Sede Andina, UNRN), el cual aborda temáticas a nivel local y global, acoplado a la actividad docente y de vinculación con distintos sectores de la sociedad. He recorrido ad-honorem todos los continentes brindando decenas de conferencias por invitación y participado en decenas de talleres de trabajo en el exterior. Me interesa contactarme a nivel global para aprender y traer investigadores e ideas que potencien la labor académica y social en la Argentina. Estos viajes también contribuyen a llevar una voz latinoamericana hacia los grandes centros académicos y políticos internacionales, y lograr soluciones globales.

-¿Cuáles son tus principales líneas de investigación?

-Me motiva la investigación para lograr un medio rural con objetivos positivos en las dimensiones sociales, económicas y ecológicas en el largo plazo. Mis estudios tratan sobre agroecología, apicultura, biodiversidad, interacciones entre plantas e insectos (herbivoría, polinización, plagas), servicios ambientales y su contribución al bienestar humano. Estos trabajos han tenido un énfasis cuantitativo, desarrollando y aplicando nuevos modelos estadísticos. Quiero contribuir hacia una ciencia que sirva para prevenir problemas ambientales-sociales y para proponer soluciones.

-Le dedicas buena parte de tu tiempo trabajando ad-honorem… 

-Me interesa vincularme con los políticos, productores y consumidores de modo que las investigaciones tengan impacto sobre la calidad de vida. Trabajo ad-honorem en plataformas intergubernamentales científico-políticas, asociaciones de productores y apicultores, programas de radio, proyectos de ley, y revistas sin fines de lucro, entre otros. En estas actividades mostramos, con base científica, que es posible realizar algunos cambios al medio rural para mejorar nuestra salud, el medio ambiente, la productividad y la justicia social. Estos cambios dependen tanto de acciones por parte de los consumidores como de los productores.

-¿Qué significó para vos recibir este premio?

-Estoy muy contento. Es clave para difundir resultados positivos de muchas investigaciones, donde se demuestra que es posible lograr un ámbito rural muy productivo cuidando el ambiente. Somos muchos los que estamos trabajando fuertemente día a día y buscando soluciones a diversos problemas. Este premio es un reconocimiento a toda la FAUBA.

 Fuente: FAUBA