Miércoles 17 Julio 2019

  

 

Comuna 15

  

Será el próximo 12 de marzo a las 14hs en la Legislatura porteña. Vecinos de la comuna 15, organizaciones barriales y ambientalistas insisten que levantar 11 torres en el parque destruirá el segundo pulmón verde de la Ciudad.

 

En noviembre de 2018 la Legislatura de CABA aprobó, en primera lectura, un convenio entre el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, y los dueños del terreno donde funcionó el antiguo Albergue Warnes, ubicado en el barrio de La Paternal, en el polígono delimitado por las avenidas Constituyentes y Chorroarín, y las calles Gutenberg y Zabala (Comuna 15). El acuerdo permite modificar la normativa urbanística aplicable al distrito U26 del Barrio Parque Central, autorizando la construcción de edificios y locales comerciales.

Entonces, ¿a quién le pertenece? Es uno de los parques de la CABA que no han pasado a manos de las Comunas, luego de la ley (ver nota). Pertenece al GCBA. El Plan Urbano Ambiental de Buenos Aires, lo menciona como espacio verde “a articular” (ver artículo 9 del PUA). 

Los terrenos se encuentran subdivididos en tres zonas: Zona 1 – UP, que corresponde al sector del Parque La Isla de la Paternal; Zona 2 - Residencial alta densidad, que abarca las parcelas privadas que bordean el parque; la Zona 3 – Comercial, correspondiente a la manzana delimitada por las avenidas De los Constituyentes, Warnes, Chorroarín y la calle Dr. Joaquín Zabala, actualmente ocupada por un supermercado perteneciente a la firma Carrefour S.A.; y la Zona 4 - Equipamiento educacional, que abarca el sector ocupado por la escuela Federico García Lorca, dentro del Parque. La ley plantea modificaciones a la Zona 2, para permitir la construcción de basamentos, autorizando una variedad de usos comerciales. Asimismo, se contempla la apertura de algunas vías que separen las parcelas del parque y se permite la construcción de subsuelos de estacionamiento, que pueden ocupar la totalidad de la parcela. (Fuente: Legislatura CABA). El Parque Isla de la Paternal, es muy joven. Nació luego de la demolición del ex-Albergue Warnes y la construcción del supermercado Carrefour y la escuela Federico García Lorca, a principios de este siglo nuevo.

El convenio fue aprobado por 33 votos del oficialismo y será tratado en audiencia pública (no vinculante con la ley) el próximo 12 de marzo a las 14hs en la Legislatura porteña. El cierre para la inscripción de participantes será el 6 de marzo.

“Entre los fundamentos del proyecto enviado por el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, se encuentran que el Plan Urbano Ambiental -PUA- plantea como objetivos específicos: el incremento, recuperación y mejora del espacio público: parques, plazas y paseos, la inclusión de forestación y mobiliario, la promoción de áreas de circulación peatonal, así como la defensa, regulación y control de los niveles de calidad ambiental y paisajística del espacio público”, informaron desde la Legislatura porteña.

Sin embargo, agrupaciones de vecinos de Agronomía y la Paternal junto al apoyo de profesionales ambientalistas, están realizando una fuerte campaña de difusión en contra de la decisión del jefe de Gobierno porteño. Dentro de sus argumentos donde plantean “No a las torres en La Isla” se encuentran: que afecta y destruye el pulmón verde, una reserva de biodiversidad; que incorpora cemento en el parque y habilita estacionamiento subterráneo en el 100% de la parcelas privadas, restando capacidad absorbente en un área que se inunda desde la construcción del hipermercado; que la propuesta mantiene problemas de diseño sobre la distribución del parcelamiento e incorpora calles internas que impactan aún más sobre el Parque; además incorpora una tipología de edificios que no existe en el entorno urbano; que las torres van a conformar un muro para la circulación del humo del cementerio, afectando gravemente las condiciones del aire de la Isla de La Paternal; que puede generar colapso en las redes de servicios ya que no se garantiza la capacidad de la redes de luz, agua y cloacas para la densidad edilicia que se quiere habilitar; y generará saturación de tránsito de automóviles en un área ya afectada por el tráfico.

“Los vecinos, como propietarios y habitantes del área nos vemos afectados por el cambio en las condiciones de barrio donde elegimos vivir (nos roban condiciones ambientales para valorizar un proyecto de desarrollo inmobiliario). Modifica la calidad del espacio público y el paisaje de atmósfera barrial de altura baja, y cambia completamente el paisaje urbano, destruyendo la posibilidad de una visión abierta del cielo y visibilidad del horizonte”, explicaron.

Y se preguntaron: “Si legitima una norma preexistente errada, ¿por qué existen parcelas privadas distribuidas dentro de un parque? ¿qué otros ejemplos en la Ciudad repiten esa situación?”.