Delia Bisutti,denunció que el gobierno porteño no avanzó en la presentación que, por ley, debe hacer ante la Justicia para salvar al club de la quiebra

Ante el impasse del acuerdo que trabajaban el Pro y Daniel Hadad, reapareció Moyano, que quiere adquirir el predio para Camioneros.


“La falta de información oficial da lugar a sospechas”, dijo a LPO la legisladora Delia Bisutti, una de las principales promotoras de que sea el Estado porteño quien se haga cargo del Club Comunicaciones.

Es que por el club de Agronomía –en proceso de quiebra desde el 2009- pugnan en la Justicia el líder de la CGT, Hugo Moyano, y el empresario Daniel Hadad, con propuestas diferentes. El sindicalista quiere hacerse del club para transformarlo en un espacio deportivo para el sindicato de Camioneros, mientras que el empresario de medios pretende comprar una parte del predio para construir un micro-estadio cubierto, a semejanza de la sede norteamericana de los Chicago Bulls.

En medio de este duelo, la Legislatura porteña sancionó en octubre del año pasado una ley -solicitada por los socios- que estableció que la Ciudad depositaría una suma cercana a lo 11 millones de pesos por el salvataje. De este modo, el club se quedaría con once hectáreas, en tanto que el Estado obtendría las restantes seis, para luego licitarlas para la construcción de un “espacio para eventos múltiples”. Y aquí es donde podría entrar en juego la propuesta de Hadad.

Pero lo cierto es que una vez que el proyecto estuvo aprobado, el juez Fernando D´Alessandro -quien lleva adelante la quiebra del club- dictaminó que la deuda que debía absorber el Estado porteño no era de 11 millones como originalmente se había estimado, sino de 40.

Tanta diferencia era justificada a través de una particular lectura de la Ley de Quiebras destinada a sociedades comerciales. Esta variable despertó el enojo de los legisladores quienes opinaron que el juez, de manera poco clara, fijaba un monto para los privados y otro para el Estado.

Sobre esta variación notoria del precio, el legislador Aníbal Ibarra -uno de los principales promotores del salvataje, junto a Bisutti y al macrista Bruno Screnzi- señaló con tono crítico que “en el juzgado, al que hacía una propuesta privada le decían que la deuda era de 11 millones, en cambio a nosotros nos decían: ustedes, como llevan una propuesta pública y le dejan a los socios la mayor parte de las hectáreas, el precio es otro”.

No es un dato menor la variación del precio. Es que la “propuesta privada” a la que hizo alusión Ibarra y que se podría beneficiar con esta decisión judicial, es nada menos que la del líder sindical Hugo Moyano, quien desde un principio pugnó por quedarse con la totalidad del predio.

Polémicas declaraciones de Cabrera

Ahora que el tema del salvataje ya fue tratado y aprobado por la Legislatura, quien quedó al mando del asunto frente al juez es el ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera.

En declaraciones al diario El Cronista, publicadas el 18 de febrero pasado, Cabrera precisó que “la propuesta (de la Ciudad) ya se elevó al juzgado en lo Comercial 7, a cargo de Fernando D´Alessandro; y que “en caso de que nuestra iniciativa prospere, la idea es licitar ambas áreas a la misma persona”.

“Esto no se condice con lo estipulado por la ley y tememos que esta tergiversación en la letra chica de la legislación se utilice para no cumplir con las responsabilidades del gobierno”, denunció inmediatamente Bisutti y aclaró que la Legislatura dejó muy en claro que el predio debía dividirse en dos partes y que once hectáreas deben ser destinadas para los socios.

Según fuentes legislativas, se espera que para los próximos días el juez convoque a las tres partes interesadas en operar el club (Ciudad, Hadad y Moyano) para mejorar sus respectivas ofertas; y que una vez superada esa instancia, dará su veredicto final.

Mientras tanto, en la Legislatura porteña, los diputados que integran la comisión de Seguimiento del Club Comunicaciones volverán a reunirse para tratar de esclarecer el panorama que hasta el momento, se ve muy incierto.