El ídolo vivió allí junto a su mujer y sus hijas e inmortalizó la esquina de Villa Devoto tras una discusión con otro futbolista, al que invitó a pelear.

Este 25 de noviembre se cumplen cinco años de la muerte de Diego Armando Maradona, una fecha que quedó marcada en el corazón de los argentinos. Y en el barrio Villa Devoto, donde vivió muy buena parte de su vida y siguieron haciéndolo luego sus padres, Don Diego y Doña Tota, su figura vuelve a hacerse palpable. La esquina de Segurola y Habana, se mantiene viva en la memoria colectiva y en el tiempo transcurrido desde el triste fallecimiento del ídolo, se transformó en una suerte de sitio sagrado para quienes lo admiran.

 

Esa esquina se hizo famosa cuando Maradona, en 1995, reveló públicamente su dirección tras una discusión con el jugador Julio César Toresani, que trascendió al césped. Su frase, “Segurola y Habana 4310, séptimo piso…”, quedó para siempre en la historia del fútbol argentino, y llevó a Villa Devoto a la fama. Ya desde entonces, ese lugar comenzó a ser un destino: vecinos, hinchas y turistas llegaban para sacarse una foto, y dejar cánticos hacia el exfutbolista. Tras su muerte en 2020, el volumen de gente hacia Segurola y Habana se intensificó: la esquina pasó a ser punto de reunión espontáneo, altar de admiración, espacio de homenaje colectivo.

 

 

Con el estupor que todavía está presente hacia la figura de Maradona, el año pasado la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó colocar una placa con la leyenda “Esquina Diego Armando Maradona. En homenaje a un símbolo del fútbol argentino y mundial”. Pero la intención es ir por más: por eso, en octubre de este año se presentó un nuevo proyecto, impulsado por el legislador Facundo Del Gaiso (Vamos Juntos), para revitalizar esa esquina y convertirla en un espacio público que mezcle memoria, cultura, deporte y turismo.

 

 

La idea es abrir un concurso para que arquitectos, artistas, urbanistas y vecinos imaginen un diseño que ponga en valor el lugar: que no sea solo un cartel o un recuerdo, sino un rincón vivo, con identidad propia, que rescate la historia de Maradona y su relación con el barrio. El proyecto de Del Gaiso (que como no fue debatido en este 2025 quedará ya para el año próximo), no pretende quedarse en lo simbólico: propone que la “esquina Maradona” se convierta en un punto de referencia para visitantes, un atractivo turístico y un motivo de orgullo barrial.

 

 

Es decir, que Segurola y Habana no sean sólo nombres de calles, sino un destino que cuente la historia del vecino ilustre, y al mismo tiempo, que celebre el valor de Villa Devoto. Hoy, cinco años después de su partida, cada flor, cada sticker, cada foto en ese cruce recuerda que Maradona sigue presente. Y esa presencia se disputa entre el homenaje espontáneo de los fanáticos y la construcción de un recuerdo institucional, con su lugar en el mapa. 

 

Mausoleo, por ahora en stand by

 

Una de las razones por las que avanzó esta iniciativa, al menos desde la opinión pública, es el hecho de que a pesar del impulso inicial, la idea de crear un mausoleo con los restos de Diego Maradona está por ahora frenada. Esa idea había sido dada a la luz hace exactamente dos años, en 2023, cuando en un comunicado conjunto los cinco hijos del ídolo (Dalma, Gianinna, Diego jr, Jana y Diego Fernando, a través de su madre Verónica Ojeda), formalizaron su intención de que se cree un memorial detrás de la Casa Rosada. En el lugar yacerían los restos del campeón del mundo, y habría otras áreas de homenaje.

 

Pero pasados dos años del anuncio, no hay novedades ni signos de avance.