Una vez que finalice la mudanza completa de reclusos, el predio será urbanizado, y el 66% de su superficie deberá ser para espacios verdes.
El vecino incómodo y que durante décadas alteró la vida de parte de Villa Devoto, está cada vez más cerca de irse. No hablamos claro de una persona, sino de la cárcel de Devoto, que forma parte de la historia de la Ciudad de Buenos Aires pero que se mantiene hasta este entonces, como el único complejo penitenciario operativo en su territorio. Con el acuerdo entre la Nación y la Ciudad, se avanzó con la creación de un nuevo módulo en Marcos Paz, y se estima que para septiembre podrá comenzar la mudanza de presos, el primer paso del final anhelado por tantos residentes devotenses.
La obra en Marcos Paz avanza, aunque con relativa demora. En el lugar, donde ya funciona una unidad del Complejo Penitenciario se está construyendo un importante módulo de 80 hectáreas, destinado a albergar 2.240 presos. Inicialmente pensada para finalizarse en el otoño de este año, luego con plazo para el 30 de junio, ahora se apunta al mes de septiembre como el momento en que terminen las tareas de construcción y la llegada de elementos indispensables como los colchones. No obstante, luego le seguirán las pruebas de seguridad, indispensable en toda cárcel. Forman parte de ellas distintos cadetes que simulan el funcionamiento cotidiano, y los encargados vigilan que todo funcione a la perfección. Otro control es el del funcionamiento de los servicios, y los detectores de incendios.
Recién una vez que esa etapa finalice, podrá comenzar la primera mudanza de presos. En el nuevo complejo habrá 1500 plazas ocupadas por los actuales reclusos de Devoto. El Gobierno de la Ciudad proyecta que los primeros podrían trasladarse el mes próximo, aunque no hay una fecha confirmada. El nuevo lugar tendrá un doble anillo de seguridad con una profunda fosa en el medio y un moderno sistema de detección de movimiento, cámaras y alarmas. Asimismo, cada uno de los cuatro institutos tendrá su propio cerco doble, fortaleciendo la seguridad.
Cabe recordar que, como informó este periódico, la nueva cárcel también tiene un gimnasio y un sector para talleres de trabajo y capacitación laboral, donde la idea es contribuir a la reinserción de los presos. También, habrá áreas de salud, de culto y de visitas, salas de videoconferencia, y oficinas administrativas. En el espacio descubierto, en tanto, habrá canchas de fútbol y huertas.
En cuanto al predio compuesto por el perímetro de Bermúdez, Pedro Lozano, Desaguadero y Nogoyá, todavía no está del todo claro lo que va a pasar. Las tierras pertenecen al Servicio Penitenciario Federal, es decir, al Gobierno Nacional. Se estima que a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) se hará la correspondiente subasta para seguir con la urbanización, y que la manzana quede a tono con esa zona de Villa Devoto. Otra posibilidad es que sean cedidos los terrenos a la Ciudad, como pasó en distintos predios ferroviarios.
No obstante, esto no sería tan fácil porque requeriría el aval de la Legislatura porteña en doble lectura, rezonificando las parcelas para que puedan ser de uso residencial. De todos modos, sí hay dos certezas: de lo que se haga, el 66% deberá pertenecer a espacios verdes, para poder sumar metros cuadrados de este tipo. Y a su vez, si bien el centenario edificio de la cárcel (fundada en 1927) dejará de existir, habrá un espacio para recordar la Masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida en 1978 y que dejó 65 muertos en un incendio trágico.
