Un operativo policial realizado en este barrio de la Comuna 15, terminó con el secuestro de más de 220 autopartes presuntamente comercializadas de manera irregular. El procedimiento fue llevado adelante por la Policía de la Ciudad en un taller mecánico ubicado sobre la calle Montenegro al 1600 y el material incautado fue valuado en alrededor de 30 millones de pesos.
El procedimiento se realizó en el marco de tareas preventivas que desarrolla la División Sustracción de Automotores y Autopartes. Según informaron fuentes policiales, los efectivos realizaban recorridas por la zona cuando observaron, desde el exterior del local, varios vehículos desarmados y una gran cantidad de autopartes apiladas dentro del establecimiento. Algunas de ellas, indicaron, estaban embaladas y aparentemente preparadas para su comercialización.
Ante esa situación, los agentes realizaron una inspección en el lugar. Durante el procedimiento, siempre de acuerdo con la versión policial, el encargado del taller habría reconocido que no contaba con la documentación habilitante para el acopio y la venta de autopartes usadas. Frente a esa circunstancia, los efectivos procedieron al conteo del material en presencia de testigos.
El relevamiento permitió contabilizar más de 220 autopartes. Entre los elementos secuestrados se encontraban 30 puertas de vehículos, 25 cubiertas, 20 radiadores, 15 capots y 15 amortiguadores, además de tapas de baúl, guardabarros, tapas de cilindro, poleas de cigüeñal, alternadores, discos de freno y embrague, ópticas, paragolpes, baterías y espirales. También se hallaron tanques de combustible, butacas, laterales, cajas, dos trenes traseros y un equipo completo de aire acondicionado automotor, entre otras piezas.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.º 35, a cargo de la fiscal Celsa Ramírez, que dispuso el secuestro de todas las autopartes y su traslado a una playa judicial. Además, el encargado del taller —un hombre de 67 años— fue notificado de la imputación por presunta infracción a la Ley 25.761, conocida como Ley de Desarmaderos y Autopartes.
De acuerdo con la normativa vigente, la comercialización de autopartes usadas y el desarme de vehículos solo pueden ser realizados por personas físicas o jurídicas inscriptas en el Registro Único de Desarmaderos de Automotores y Actividades Conexas (RUDAC). Asimismo, los vehículos que ingresan al circuito legal de desarme deben contar con la baja registral correspondiente y un certificado que garantice el origen lícito de las piezas.
El objetivo de esta ley es combatir el delito automotor y el mercado ilegal de autopartes, un problema que desde hace años preocupa a distintos barrios porteños, incluidos los de la Comuna 15. En zonas con talleres y comercios vinculados al rubro automotor, los controles buscan detectar irregularidades en la trazabilidad de las piezas y prevenir la comercialización de partes provenientes de vehículos robados.
Desde el punto de vista judicial, cabe recordar que la persona imputada en la causa mantiene su estado de inocencia hasta que una sentencia firme determine lo contrario, de acuerdo con los principios establecidos por la jurisprudencia de la Corte Suprema en los fallos conocidos como “Campillay” y “Vagó”, que fijan criterios para el tratamiento periodístico de información vinculada a investigaciones penales.
En el barrio, el operativo volvió a poner en debate el circuito informal de autopartes y los controles sobre talleres mecánicos. Para muchos vecinos de Villa Ortúzar, donde conviven zonas residenciales con pequeños establecimientos del rubro automotor, este tipo de procedimientos también funciona como señal de alerta sobre una problemática que afecta a distintos puntos de la ciudad.
Fuente: Policía de a Ciudad