Incluyó a la coordinadora de género de la Policía de la Ciudad y la titular del CIM.
Este miércoles 8 de marzo, el mundo conmemoró el "Día Internacional de la Mujer", como es habitual. Lo más destacado fue la emblemática y masiva movilización al Congreso, pidiendo leyes más duras contra la violencia de género y múltiples reclamos del movimiento feminista. Pero en paralelo, se sucitaron muchas reuniones con el fin de potenciar algunos de estos aspectos. En el ámbito de la Comuna 15, integrantes de la Junta se vieron con las referentas de instituciones y organismos claves para la prevención de este asunto.
Por un lado, visitaron a Claudia Cherichetti, Coordinadora de Género de la Policía de la Ciudad, sumado a otras autoridades de la fuerza policial porteña. Inmediatamente, vieron a Verónica Papa, Coordinadora del Centro Integral de la Mujer de la Comuna 15. Los mismos son dispositivos de atención y asistencia en territorio, que acercan respuestas, orientación y asistencia a las mujeres de manera directa. Las mujeres que llegan a los mismos son atendidas por un equipo interdisciplinario (psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales) que evalúa cada caso y propone una estrategia adecuada de abordaje integral.
Los comuneros presentaron allí a las mujeres la Guía de Recursos para Mujeres en contextos de Violencia de Género, que busca "seguir trabajando, por una sociedad igualitaria".
Cómo funcionan los CIM
En los centros, a cargo del Gobierno de la Ciudad mediante la Dirección General de la Mujer, se brinda atención gratuita a mujeres víctimas de violencia de género a través de un abordaje integral que incluye asistencia psicológica y social, orientación y patrocinio jurídico: Las mujeres se comunican con los CIM telefónicamente, vía correo electrónico o personalmente. Luego, se pautan entrevistas -ya sea con turnos programados o por demanda espontánea cuando las mujeres llegan al Centro sin turno-.
Los encuentros se realizan en presencia de una trabajadora social, una psicóloga y una abogada en los casos en que sea necesario. Allí, se acuerda el acompañamiento y asesoramiento que cada mujer necesite. Algunos ejemplos son: terapia individual, grupos de ayuda mutua, redes de apoyo a través de instituciones (escuelas, centros de salud, espacios de fortalecimiento laboral y económico, entre otros), patrocinio jurídico, etc.
También se conforman grupos para generar redes de apoyo, dirigido a familiares, amigos o cualquier persona significativa para la mujer que se evalúe confiable y positiva. Estos espacios son coordinados por una psicóloga y una trabajadora social. Su objetivo es brindar información sobre las características propias de la problemática, su dinámica y los efectos a nivel psicológico y social de las mujeres que han sufrido violencia, así como también fortalecer su rol de apoyo y acompañamiento de la mujer.
Por otro lado, se construye un espacio de empoderamiento con el fin de favorecer el proceso de recuperación emocional de la mujer, y así superar la disociación generada por la violencia entre el cuerpo, el pensamiento y las emociones. Se proponen diferentes técnicas vivenciales, ejercicios de relajación, respiración, expresión corporal, yoga y recursos audiovisual.