Desde la llegada de la virgen a la parroquia San José del Talar, en el año 1996, la calle Navarro al 2400 se ve desbordada. Los 40.000 fieles que se agolpan todos los 8 de cada mes en busca de un milagro ya provocaron más de una plegaria por parte de los vecinos de la zona para que la imagen pintada al óleo encuentre otro santuario. El Arzobispado de Buenos Aires, después de más de un frustrado intento por encontrar un predio para trasladar la Virgen, puso su mirada en el vecino club Comunicaciones. El “comu”, como le dicen los hinchas de su equipo de fútbol de Primera “C”, atraviesa una aguda crisis financiera y sus 20 hectáreas, estratégicamente ubicadas, seducen a la curia. El predio fue cedido por el Estado a la entidad en el año 1954 cuando el Congreso Nacional aprobó la ley 14.313. La misma en su contenido declara “Ceder a favor del Club Comunicaciones la fracción de terreno propiedad del Estado Nacional Argentino, limitada por la Av. Francisco Beiró, vías del Ferrocarril Gral. Urquiza, línea de prolongación al norte de la calle Zamudio, calle Tinogasta, Av. San Martín y línea de prolongación al norte de la calle Terrada, de la Capital Federal, con una superficie total aproximada de 20 hectáreas, para ser afectadas a las obras y demás instalaciones necesarias para el desarrollo de las actividades deportivas, sociales y culturales de la institución.
En la actualidad el Club Comunicaciones cuenta con 2500 socios, una cooperativa de trabajo que sostiene un colegio primario - secundario y tiene cedida gran parte de su superficie lindante con la Av. Beiró a un jardín maternal. Su equipo profesional de fútbol se autofinancia y 200 chicos practican este deporte como amateurs e infantiles compitiendo en torneos de AFA.
A pesar de contar con superávit operativo, su pasivo conformado por deudas con la AFIP (en su gran mayoría), ex trabajadores y Aguas Argentinas -que ronda los diez millones de pesos- lo llevó a la quiebra. El 26 de octubre del año 2000 se nombró un fideicomiso de administración -de 9 años de duración- formado por dos abogados y un contador para que el club pueda seguir funcionando bajo la figura del amparo protector de la ley 25.284 que señala como primer objetivo “la protección del deporte como derecho social”. Durante ese período de tiempo el club tiene que procurar el levantamiento de su estado falencial. La parcela que interesa a los hombres del clero es la ubicada en el sector nordeste que cuenta con 1,36 hectáreas.
Este medio quiso conocer la opinión sobre esta posible operación inmobiliaria del padre Antonio Panaro, flamante párroco de la iglesia San José del Talar, que alberga el cuadro de la Virgen. La respuesta que nos dio una colaboradora luego de pedirle la entrevista fue “el padre dice que no habla”
Que Dios se lo pague
Para lograr su objetivo, el Arzobispado de Buenos Aires hizo su oferta de u$s 280.000 en septiembre de 2003 en la causa N° 62.120 que lleva adelante el juez Juan Manuel Gutiérrez Cabello, donde se va a definir la suerte de “El Cartero de Agronomía”. Aunque el valor de mercado por el lote ronda los u$s 3.000.000, el Obispo Joaquín Mariano Sucunza (encargado de asuntos económicos) espera que el Magistrado haga lugar a su ofrecimiento.
El club del barrio es mucho más que un predio donde se puede realizar deportes o preparar un asado de domingo. Es parte de la identidad de quienes crecieron dentro de su geografía y sus paredes encierran historias, emociones y dolores a los que no es fácil resignar. Ezequiel Segura es Presidente de la Sub comisión de fútbol y además un viejo socio de la institución.

Iglesia San José del Talar - Navarro 2400
“El club Comunicaciones está enraizado en lo que tiene que ver con los barrios de Agronomía, Villa Pueyrredón, Villa del Parque y Villa Urquiza, y queremos que se termine de construir en el club de la comunidad de estos barrios. Mi opinión es que Comunicaciones no está a la venta. Primero por una cuestión jurídica, porque el Estado Nacional cedió las tierras con un fin determinado. Segundo, por una cuestión filosófica. Aparte, creo que las asociaciones civiles tienen salida desde su propio giro”.
Pero Segura, no solo forma parte de Comunicaciones como socio. También es parte del estado que sostiene económicamente al culto católico “No se trata de estar en contra de la curia ni de la Virgen Desatanudos pero no me parece lógico que el estado gaste (porque los fondos que administra el Arzobispado provienen del estado) 280.000 dólares en un terreno, más lo que salga la construcción de un templo, mientras la gente revuelve la basura para comer.
El club Comunicaciones va a estar siempre abierto para negociar con la curia todo proyecto tendiente a sacar a los chicos de la calle, a realizar una movida social para que los chicos practiquen deportes, pero de la mano de la curia. Para trabajar en esos objetivos estamos al lado de ellos”.

Cuadro Virgen Desatanudos
El Dr. Eduardo Darío Albano es otro de los socios para los que Comunicaciones significa mucho más que “un club”. El 9 de Octubre de 2003 presentó un escrito de siete carillas en el juzgado Nacional N° 7 a cargo del Dr. Cabello en donde argumenta su oposición al traspaso de tierras. En el mismo, le escribió al Magistrado “En caso de hacer lugar a la venta se estará violando la ley 14.331, tanto en su contenido como en su espíritu y por ello debe rechazarse el ofrecimiento de compra formulado”
Albano representa en su lucha judicial a muchos de los socios que están en sintonía con su postura “Se las voy a pelear a muerte y si el juez da lugar a la oferta voy a apelar”.
Los abogados integrantes del fideicomiso, Varela Olid y Martín Rubinska, por su parte dieron luz verde a la oferta del Arzobispado mientras que el contador Hugo Bertini “No comparte esa posición desde el momento que no ha firmado el escrito de aprobación” señala Ezequiel Segura. Por su lado, Albano ya hizo el pedido a la justicia para la remoción de los abogados del fideicomiso.
Este periódico quiso conocer el argumento de la “aprobación” e intentó contactarse con el Dr. Varela Olid, pero lo único que pudimos lograr fue contactarnos con su secretaria, entrenada para eludir llamados, o escuchar su voz en el contestador a la hora que prometía atendernos.
Los socios que se alinean en la lucha junto al Dr. Albano y a Ezequiel Segura pelean por conseguir que el Club Comunicaciones, fundado el 15 de marzo de 1931, siga adelante bajo las normas de una asociación civil y con un agregado en su nombre “Club Atlético Comunicaciones”.
El juez Manuel Gutiérrez Cabello tiene en sus manos la decisión de cuál será el destino del club y de Nuestra Señora Knotenlöserin (la que desata nudos). Seguramente, su autor, un pintor anónimo de Augsburgo, que vivió en el siglo XVII, jamás imaginó el nudo que su obra iba a atar en los albores del siglo XXI.
Nota publicada en el periódico El Barrio Pueyrredón