Instituciones del barrio convocan a una movilización simbólica el 21 de marzo para honrar a las víctimas y reforzar la lucha contra el olvido.
Bajo la consigna “La memoria es fundamental porque en todo pueblo que la pierde, lo malo, dicen, se repite” —palabras de Estela de Carlotto que resuenan como un faro en tiempos de incertidumbre—, el barrio de Villa Crespo se prepara para un acto colectivo de resistencia y recuerdo. El próximo 21 de marzo a las 19 horas, diversas instituciones políticas, sociales, culturales y deportivas de la zona unirán fuerzas para homenajear a lxs desaparecidxs del barrio, en una marcha de antorchas que recorrerá la Avenida Corrientes desde Dorrego hasta Scalabrini Ortiz.
La iniciativa, organizada en conjunto por actores clave de la comunidad, busca no solo rendir tributo a las víctimas de la violencia política y social, sino también reafirmar el compromiso con la memoria histórica en un contexto donde los discursos negacionistas y los intentos de borradura del pasado resurgen con fuerza. “Invitamos a todxs a participar, en unidad y para seguir construyendo memoria, que en estos días es fundamental”, destacan los organizadores.
La marcha: símbolos y participación
La elección de las antorchas no es casual: la luz representa, en esta propuesta, la lucha contra las sombras del olvido. Los participantes están invitados a llevar velas, linternas o antorchas caseras, cuyas sugerencias de diseño se compartirán en los próximos días a través de redes sociales y canales comunitarios. “Cada luz será un gesto colectivo”, explican, subrayando que el evento busca ser accesible e inclusivo.
Detalles logísticos:
Punto de encuentro: Esquina de Dorrego y Corrientes.
Horario: 19 horas.
Recorrido: Corrientes desde Dorrego hasta Scalabrini Ortiz.
Un llamado a la acción comunitaria
El evento trasciende lo conmemorativo: es un acto político y cultural que interpela a las nuevas generaciones. En un barrio con raíces tan marcadas en la militancia y la resistencia, como Villa Crespo, la marcha se erige como un recordatorio de que la memoria se construye en las calles. “No hay futuro sin verdad, ni justicia sin recuerdo”, remarcan desde la organización, haciendo eco de las demandas históricas de organismos de derechos humanos.

Origen de la cifra 30 mil desaparecidos
El informe de la CONADEP (1984) documentó 8.961 casos con nombres y apellidos, pero advirtió que era un "mínimo incuestionable" debido al subregistro.
Investigaciones posteriores, como las del Archivo Nacional de la Memoria, han identificado alrededor de 12.000 víctimas con datos verificables.
En 2006, a partir de documentos desclasificados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, se dio a conocer otra cifra. Estos documentos de inteligencia muestran que los militares estimaban unas 22 mil víctimas, entre personas desaparecidas y asesinadas, registradas entre 1975 y mediados de 1978, cuando aún quedaban más de 5 años de dictadura militar.
La dictadura eliminó archivos de centros clandestinos, complicando la reconstrucción histórica. Algunos estudios distinguen entre desaparecidos (secuestrados y asesinados sin rastro) y otras formas de represión, lo que afecta aún más las cifras.
El número 30.000 es un número simbólico ya no se puede determinar la cifra exacta ,pero tiene un peso político y moral innegable. Organizaciones de derechos humanos sostienen que cuestionarlo puede minimizar la gravedad del genocidio.