En un operativo coordinado por la Justicia porteña, 14 perros y un gato fueron rescatados de un departamento en Villa Devoto, Comuna 11, donde vivían en condiciones extremas de hacinamiento y abandono. El procedimiento, llevado a cabo hace unos días, fue ordenado por el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°11, tras una denuncia que alertó sobre el maltrato que sufrían los animales en el inmueble ubicado sobre la calle Tinogasta al 5100.
Al llegar al lugar, los efectivos de la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad constataron una escena alarmante: los animales se encontraban entre basura, excrementos y orina, sin acceso a atención veterinaria ni condiciones mínimas de higiene. El cuadro era de un abandono prolongado. La intervención incluyó también a profesionales de la Dirección General de Control Ambiental (DGCONTA), personal veterinario y la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), dirigida por el fiscal Carlos Rolero Santurian.
Las autoridades señalaron que todos los animales estaban castrados, lo que indica que el propietario tenía algún nivel de control sobre su reproducción, pero no así sobre su bienestar. Las señales de estrés, desnutrición y deshidratación eran visibles. Según trascendió, los animales fueron evaluados en el lugar y luego trasladados a diferentes centros de cuidado y refugios, donde iniciarán un proceso de recuperación física y emocional.
El responsable del lugar, un hombre de 59 años, fue imputado por infracción a la Ley 14.346, que castiga el maltrato y la crueldad hacia los animales. Deberá afrontar un proceso judicial por mantener a los animales en esas condiciones, lo que podría derivar en penas que van desde multas hasta prisión, según la gravedad del caso.
Más allá de los datos judiciales, este operativo refleja el valor de la denuncia ciudadana como punto de partida para frenar situaciones de crueldad. Vecinos que no miraron hacia otro lado permitieron que 15 vidas salieran del encierro, el olor y el abandono. No es sólo un acto legal: es una reparación ética. Es también un llamado a no naturalizar el maltrato, incluso cuando ocurre puertas adentro.
Desde la UFEMA recordaron que se pueden denunciar situaciones similares llamando al 147 o utilizando los canales oficiales del Gobierno de la Ciudad. Cada reporte puede marcar la diferencia entre el sufrimiento y una segunda oportunidad para los animales.
Hoy, estos perros y ese gato ya no están solos. Aunque todavía enfrentan un largo camino hacia la recuperación, lo peor quedó atrás. Y su rescate, más que una noticia, es una historia de justicia en la que cada parte del Estado cumplió su rol.
Fuente: Policía de la Ciudad