El inmueble donde vivió el exVicepresidente electo tiene Protección patrimonial, pero fracasaron todos los intentos hasta ahora impulsados para salvaguardarlo.

Francisco Beiró es un nombre inseparable de Villa Devoto. Antes y durante el tiempo en que alcanzó relevancia en la política nacional y dentro del radicalismo, el dirigente residió en estas tierras, al punto que una distinguida avenida hoy lleva su nombre. Pero ante la impotencia de vecinos, la que supo ser su emblemática casona vive hoy una carrera contra el olvido y sobretodo, la desaparición. Es que el inmueble, que está en estado de abandono, sufrió esta semana un nuevo incendio, y aseguran que está "al borde de la demolición".

 

El hecho se dio en la madrugada del miércoles 28 de enero. El fuego alcanzó el interior de la estructura y debió ser contenido por bomberos. El nulo mantenimiento, la presencia de hojas acumuladas por el viento y material combustible permitieron que rápidamente se propague el incendio. Un año atrás, había existido otro hecho similar. 

 

Por eso, los vecinos y el colectivo que lucha por la salvación de la casona, están lejos de ver una situación casual, y aseguran que "es el desenlace de un deterioro prolongado". "La casa, cerrada y sin un plan claro de preservación, había quedado expuesta al paso del tiempo y a la falta de protección efectiva del patrimonio urbano", expresaron en un sentido posteo desde la cuenta @casabeiro, donde impulsaban actividades para salvarla.

 

Si bien el fuego pudo ser rápidamente apagado, el pesimismo tiene que ver con el constante desgaste padecido por la casona, situada en Cantilo y Marcos Paz, que data de comienzos del Siglo XX y tiene detalles únicos, como la siga "FB" en la reja de ingreso. Los vecinos sostienen que está cerca de producirse la demolición, porque la estructura ya debiitada y corroída no podrá por mucho tiempo sostenerse. Lo grave es que, según este colectivo plantea, esta situación no sería algo a lamentar sino provocado por el lobby inmobiliario.

 

Es que una reconocida inmobiliaria (Hakim) fue quien se hizo cargo de la casona, cuando los familiares de Beiró decidieron venderla allá por 2007. Sin embargo, la resistencia vecinal, y especialmente la designación forzada por la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto para que en 2008 la Legislatura porteña declarara al inmueble con Nivel de Protección Estructural (Ley N° 2858/08), evitaron que hasta ahora se pueda avanzar con una construcción en una zona de alto poder adquisitivo.

 

En el último tiempo, con el objetivo de rescatar de esta situación a la casona, hubo distintos proyectos de ley y propuestas, que apuntaban a una administración del lugar desde el Gobierno de la Ciudad para actividades culturales y la preservación de su contenido histórico. Algunas incluso tuvieron el apoyo de la Junta Comunal 11 o sectores del radicalismo, pero no pudieron prosperar en la Legislatura. Por eso hoy el inmueble parece estar condenado al paso del tiempo y a estos siniestros que, con presunción de intencionalidad, no hacen más que pensar que está en la cuenta regresiva hacia su triste final. Borrando la historia que albergó hace más de un siglo.

 

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