Es el cuarto ejemplar con más presencia en la Ciudad de Buenos Aires.

El mes de noviembre tiñe el paisaje de las calles de la Ciudad de Buenos Aires de un impresionante color lila, producto del florecimiento del jacarandá. Estos árboles tienen presencia en distintos barrios porteños, entre ellos Villa Crespo, donde a lo largo de parte de la avenida Corrientes, es posible ver centenares de ejemplares liláceos a pleno, cambiando por completo el panorama.

La Ciudad tiene aproximadamente 19.000 ejemplares, distribuidos en parques, plazas y veredas. El número no es fijo sino que crece, ya que solo en el último año se plantaron más de mil ejemplares. De esa cifra, 13.872 jacarandás están en veredas, lo que equivale al 72 por ciento del total. La preponderancia en el total del arbolado es grande, ya que esta especie es la cuarta con mayor presencia en el espacio público porteño, detrás del fresno americano, el plátano y el tilo.

jacaranddaa

En la Comuna 15, la presencia de jacarandás se nota en el corredor de avenida Corrientes, entre Estado de Israel y Dorrego, pleno Villa Crespo. Otros lugares donde hay también muchos ejemplares son: las avenidas Figueroa Alcorta, Sarmiento, 9 de Julio, Cabildo, Luis María Campos, Diagonal Norte, Diagonal Sur y San Juan, el parque circundante a la Embajada de los Estados Unidos, el Parque Los Andes y el Jardín Botánico.

El jacarandá no es autóctono de la zona, sino que se añadió al paisaje urbano por iniciativa del diseñador francés Carlos Thays hace ya más de un siglo. Cuando el reconocido paisajista era director de Parques y Paseos, organizó expediciones al Norte argentino para buscar flora con valor ornamental que pudiese habitar con éxito en la creciente Buenos Aires. En ese marco, planteó primero la posibilidad de sumar jacarandás en el Jardín Botánico y analizó positivamente cómo prosperaban en un clima menos cálido al de la región septentrional del país.

Hoy, pasados más de cien años de aquel entonces, el jacarandá se siembra en el vivero que la Ciudad tiene en Parque Avellaneda junto al ibira-pitá, el lapacho rosado, y el palo borracho. La presencia es tan notoria que este ejemplar fue designado como árbol distintivo de la Ciudad Autónoma en 2015 por la Legislatura porteña. Sus características lo definen como un árbol semipersistente de porte medio, de entre 12 y 15 metros de altura, de copa ancha y ramas erguidas. Sus flores, de forma tubular y de color azul-violeta, alcanzan una longitud de entre tres y cinco centímetros.

Los funcionarios encargados del espacio público han destacado en reiteradas oportunidades al jacarandá. “Es una de las principales especies contempladas dentro del Plan de Arbolado y destaca tanto por su belleza como por sus importantes beneficios ambientales”, dijo Julia Domeniconi, secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal.

“Por sus características tales como la adaptación al ambiente urbano de nuestra ciudad, sus adecuados estándares de seguridad y el plus de su aporte estético, entre otras, el jacarandá es una de las especies cuya participación en el bosque urbano se pretende incrementar hasta duplicar la actual, proceso que estará condicionado por las nuevas incorporaciones que se vayan efectivizando y los reemplazos que se vayan realizando de aquellas especies que al llegar al final de su vida útil se encuentren en corredores definidos para esta especie por el vigente Plan Maestro”, agregó por su parte el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, gerente de Arbolado.